"¡Oh, forma del misterio! ¿Quién pulsa la cuerda del sersin que el alma se rompa en mil fragmentos de estrella?¿Quién mide el infinito ciego que nos ha de envolver,dejando en el lodo de un siglo su fúlgida huella?Es la existencia un collar de amatistasque aprieta el garguero de un dios que no sabe callar;somos notas perdidas en brumas dantescas y mixtas, espuma de un átomo inquieto en un fúnebre mar.¿No sientes la escala en tu pecho herido?Es el arpa de un bardo que ignora la humana piedad,un trino de sombras que nace de lo no nacidoy vibra en el cáliz de una impía inmensidad.¡Oh, musa de cuarzo! ¡Oh, horror de la luz infinita!En el coro del ser el yo es un verso fugaz,una rima de sangre que el cosmos entero recitamientras busca el silencio tras su máscara voraz."
Cambiar fondo del poema
¡Oh, forma del misterio! Quien pulsa,
sin romper el alma en mil duendes de luz,
esa cuerda del sersin que traza y deslumbra
fragmentos de estrella en un canto de azur.
¿Quién mide la sombra del ciego infinito,
que envuelve en su velo la fúlgida sien,
dejando cautivo en el lodo del siglo
el eco dorado de un mundo de ayer?
Es vida un collar de amatistas vibrando
en el cuello de un dios que no puede callar;
somos notas perdidas en brumas flotando,
espuma que danza en un mar secular.
¿No sientes la escala que en el pecho canta?
Es el arpa de un bardo, ajeno al dolor,
un trino de sombras que en sueños se atasca,
que vibra en el cáliz de una inmensa flor.
¡Oh, musa de cuarzo! ¡Oh, horror que nos ciega!
En el coro del ser, el yo es un destello fugaz,
una rima de sangre que el cosmos entrega,
buscando en el silencio su voz sin disfraz.