Amo lo que no tiene orilla,el despliegue del cuanto en su delirio,donde la forma es apenas un martirioy la nada, en su luz, siempre brilla.No busco el límite, sino la semillade lo indeterminado y su misterio;allí donde el vacío es un imperioy la infinitud, nuestra única silla.
Cambiar fondo del poema
Amo lo que no tiene orilla,
el despliegue del cuanto en su delirio,
donde la forma es apenas un martirio
y la nada, en su luz, siempre brilla.
No busco el límite, sino la semilla
de lo indeterminado y su misterio;
allí donde el vacío es un imperio
y la infinitud, nuestra única silla.
Entre sombras del cosmos me maravillo,
contemplo el pulso eterno del destino,
y en lo incierto, hallo mi camino.
Soy viajero de un sueño sin pasillo,
persigo lo intangible, lo divino,
y encuentro hogar en lo que imagino.