Hoy la soledad y el llanto me acompañan en mi tristeza y dolor que he hecho para merecer semejante castigoCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En el silencio cruel de la madrugada,
la soledad susurra su amarga canción,
la tristeza danza en la sombra olvidada,
el llanto es testigo de mi corazón.
Lágrimas caen cual lluvia inclemente,
pintan caminos de sal en mi piel,
gritos callados retumban en mi mente,
preguntas sin eco en un oscuro vergel.
¿Qué he hecho yo, para merecer tal frío?
Quizá la luna conoce mi verdad,
en su lejano resplandor, busco un río
de respuestas que alivien mi ansiedad.
Castigo incoherente, cárcel del alma,
en la penumbra dejo mi lamento,
sé que el viento, cómplice de mi calma,
llevará cargos a su mudo tormento.
Así navegando entre sombras y duelo,
encuentro en la noche mi incierto consuelo,
pues en el abrazo de mi propio dolor,
tal vez un día hallarás tu perdón.