Te ries de mi y no es la primera vez que lo haces lo hiciste por primera vez cuando te declaré mi amorCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Te ríes de mí, la costumbre incesante,
mil veces el eco resuena al pasar,
como un río que fluye, constante,
con el mismo murmullo en el aire, al azar.
La primera vez fue cuando mis labios,
sinceros y frágiles, declararon amor,
en tus ojos brillaron mil rayos,
pero tus risas me hirieron con dolor.
En tu risa vi espejos distantes,
reflejando temores, disfrazando rubor,
pero aún así, con mis pasos vacilantes,
me lancé al abismo con fe y sin temor.
No es la última vez, ni será la postrera,
ya entiendo tu danza, sus vueltas y giros;
la risa es tu escudo, tu alma viajera,
se oculta del mundo tras suspiro y respiros.
Sin embargo, mi corazón, fuerte y decidido,
aguarda en silencio, sin temer que rehúyas,
pues sabe que el amor, en su eco prohibido,
brota de risas y se forja en las furias.