Sara la psicóloga que me dio un buen consejoCuatro estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra de un día incierto,
se alzó Sara con voz serena,
con sus palabras, un faro en el desierto,
donde la tormenta ya no suena.
Con ojos de sabiduría antigua,
descifró el laberinto de mi mente,
como lluvia que alivia la fatiga,
su consejo sembró calma latente.
"Escucha al silencio de tu alma,
allí reside la verdad sincera,"
me dijo mientras mi ser se desarma,
y la paz florece en primavera.
Sara, guardiana de secretos y sueños,
su ciencia es un arte que reconforta,
con su consejo, en senderos pequeños,
hallé mi luz, mi esencia que me soporta.