En la casa callada de mi pechola soledad descuelga lentas sombras,voces antiguas rozan el silenciocomo hojas secas que la noche nombra.Las luces tiemblan, pálidas, lejanas,dibujando fantasmas en la pared;cada destello enciende viejas ansias,cada sombra me habla de tu ayer.Hay voces que no existen y regresan,susurros de la memoria y del dolor,caminan por la niebla de mi piezacomo ecos huérfanos buscando amor.Y aun así, entre sombras y vacíos,una luz tenue insiste en florecer;porque hasta en la soledad más hondael alma aprende en silencio a renacer.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En la casa callada de mi pecho,
la soledad descuelga lentas sombras,
voces antiguas rozan el silencio
como hojas secas que la noche nombra.
Las luces tiemblan, pálidas, lejanas,
dibujando fantasmas en la pared;
cada destello enciende viejas ansias,
cada sombra me habla de tu ayer.
Hay voces que no existen y regresan,
susurros de la memoria y del dolor,
caminan por la niebla de mi pieza
como ecos huérfanos buscando amor.
Y aun así, entre sombras y vacíos,
una luz tenue insiste en florecer;
porque hasta en la soledad más honda,
el alma aprende en silencio a renacer.
La penumbra se cierne en mi morada,
pero el corazón se niega a sucumbir,
entre la quietud y la esperanza callada
la vida comienza de nuevo a latir.