Teresa, tocar su piel, probar sus labios, recorrer su piel desnuda, besar cada parte de su cuerpo
Cambiar fondo del poema
Teresa, al borde del sueño encantado,
tu piel es un mapa que quiero explorar,
al tocar esa seda me siento atrapado,
en un mundo donde no existe el azar.
Tus labios, en los míos, son mundos de fuego,
al probarlos se encienden mil noches estrelladas,
recorro desnudo tu cuerpo perfecto,
donde cada beso es caricia sembrada.
De tus pies a tu alma, susurros en danza,
cada rincón guarda un latido sincero,
beso cada parte, en dulce alianza,
en tu piel, Teresa, me pierdo y me encuentro.