Tus ojos llegan suaves como lluvia temprana,dejando en mi pecho una música callada,mientras la noche desviste sus silenciosy el viento pronuncia tu nombrecomo si alabara la eternidad de tu piel.ERES EL SUEÑO DE MI SOLEDAD, UN LETARGO EN AZUL, UN ECLIPSE DE MAR,la sombra dulce que navega mis naufragios,la calma que se enreda entre mis labioscuando el deseo despierta lentamentesobre la orilla secreta de tu cuerpo.A veces la luna se queda suspendidamirándonos arder bajo su fiebre plateada,y el universo parece inclinarse despaciopara escuchar el temblor de nuestros besoscruzando la penumbra de la madrugada.Tu voz tiene aroma de jardines húmedos,de caricias antiguas y vino derramado;por eso mis manos buscan tu cinturacomo quien persigue una estrella perdidaentre las aguas profundas del destino.Y cuando el alba derrama su claridad,todavía permanezco habitando tu recuerdo,como un poeta que no encuentra salidadespués de beber la dulzura infinitaque tus ojos dejaron sobre mi alma.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Tus ojos llegan suaves como lluvia temprana,
dejando en mi pecho una música callada,
mientras la noche desviste sus silencios,
y el viento pronuncia tu nombre
como si alabara la eternidad de tu piel.
ERES EL SUEÑO DE MI SOLEDAD, UN LETARGO EN AZUL, UN ECLIPSE DE MAR,
la sombra dulce que navega mis naufragios,
la calma que se enreda entre mis labios
cuando el deseo despierta lentamente
sobre la orilla secreta de tu cuerpo.
A veces la luna se queda suspendida
mirándonos arder bajo su fiebre plateada,
y el universo parece inclinarse despacio
para escuchar el temblor de nuestros besos
cruzando la penumbra de la madrugada.
Tu voz tiene aroma de jardines húmedos,
de caricias antiguas y vino derramado;
por eso mis manos buscan tu cintura
como quien persigue una estrella perdida
entre las aguas profundas del destino.
Y cuando el alba derrama su claridad,
todavía permanezco habitando tu recuerdo,
como un poeta que no encuentra salida
después de beber la dulzura infinita
que tus ojos dejaron sobre mi alma.