En la bruma de mis sueños lanzados,
las estrellas murmuran promesas lejanas,
¿Será que algún día seré abrazado
por la calma dulce que nunca me engaña?
Bajo el cielo que danza con luz y desdén,
camino buscando mi propio matiz,
tal vez en la aurora o en el atardecer
descubra, por fin, el rostro de mi feliz.