Las mujeres creen que kas únicas que tienen sentimientos son ellas creen que las inicas que se enamoran son ellas los hombres también lloramos al igual nos enamoramos y también nos hieren feoCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En el silencio del alma grita un hombre,
siente el peso del mundo sobre su hombro,
en lágrimas ocultas su corazón se esconde,
como río en la noche que no halla asombro.
Las mujeres, en su luz, destellan ardientes,
pero los hombres también sueñan y tiemblan,
sus pasiones laten firmes y persistentes,
con temores y anhelos que en la sombra trenzan.
No solo el alma femenina danza en el viento,
los hombres también conocen el dolor profundo,
de un amor que se quiebra en cruel desencuentro,
dejando cicatrices que resienten el mundo.
En el jardín del sentir, ambos enredamos
ilusiones que el tiempo puede marchitar,
sin saber que en cada lágrima que derramamos,
crece una flor nueva, lista para amar.
Juntos, hombres y mujeres, navegan las olas,
donde el corazón es brújula en tormentas serenas,
descubrimos que en el amor, como en todas las cosas,
nuestra esencia es un canto a veces hecho de penas.