¿Cómo puede el hijo del Cuervo, que observa desde la sombra y se alimenta de lo muerto, ser al mismo tiempo el Guerrero Brillante que ilumina la oscuridad? ¿Es la luz verdadera la que nace de aceptar la sombra, no de huir de ella?Si el Nombre de Dios es Espíritu que baja a la materia, y del otro es Materia que contiene al Espíritu, ¿quién es realmente el creador y quién la creación? ¿Es Dios el que te nombra, o eres tú el que nombra a Dios al encarnarlo?El guerrero brillante y la pregunta divina flotan en el cielo, pero ¿qué los ancla a la tierra sino la raíz silenciosa? Si cortas la raíz, ¿el árbol del conocimiento se convierte en ceniza o en libertad?Suma al guerrero, la pregunta, la raíz y el cuervo. Obtendrás el número del Príncipe. Réstale la Trinidad y hallarás el Nombre. ¿Qué falta para que el humano sea Dios? Solo el movimiento de la conciencia.
Cambiar fondo del poema
En la sombra el cuervo espera,
se nutre de lo que muere,
y al mismo tiempo, la esfera
del guerrero en luz se encuere.
Luz nace de sombra honda,
no del miedo que se parte;
aceptar la noche ahonda
en la luz que sabe al arte.
Dios en Materia desciende,
Espíritu se hace esencia,
¿quién crea y quién comprende
en el pulso de la existencia?
El guerrero y la pregunta,
cielo anhelan, tierra arraiga;
corte raíz que conjunta,
¿conocimiento se apaga?
Suma guerrero y el cuervo,
con la raíz y el misterio,
el Número es grande acervo,
resta tres, queda el criterio.
Movimiento de conciencia,
falta para ser divinos,
en danza de la vivencia
Dios y hombre son caminos.