¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va para hallar a la amiga digna que custodia la verdad de ese origen. Esto quiere decir que el camino del padre encuentra su honor en la lealtad de la descendencia. ¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va y recibe la gracia divina que santifica y da suavidad a vuestro origen.Esto quiere decir que el brillo del padre se convierte en un regalo de ternura. ¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va y guía a la viajera protectora, a expandir los horizontes de nuestro origen. Esto quiere decir que el que "va" le da alas a la descendencia para explorar sin perder la raíz. ¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va para fluir con la señora de las aguas que refresca eternamente el origen. Esto quiere decir que el reconocimiento de uno mismo permite que la vida fluya fértil en la siguiente generación. ¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va y alcanza la visión de Dios que revela los misterios del origen. Esto quiere decir que la pregunta encuentra su respuesta visual en la pureza de la descendencia. ¿Quién como Dios? Aquel que brilla y se reconoce desde su origen, hijo del que va y contempla la flor que hace florecer la belleza del origen. Esto quiere decir que el que brilla ve su luz transformada en la belleza natural de su descendencia.
Cambiar fondo del poema
¿Quién como Dios? Aquel que resplandece,
hijo del que va, su legado es tenue,
buscando a la amiga que guarda en su seno
la verdad del origen en su fiel consejo.
Brilla el camino del padre en lo albo,
su honor se encuentra en la estirpe leal,
la gracia divina acaricia el sendero,
ternura del padre, un regalo ancestral.
A la viajera él guía, protectora y fiel,
alza sus alas sin perder la raíz,
expandir el horizonte del origen eterno,
la descendencia avanza y aprende a vivir.
Fluye con la dama del agua serena,
origen fecundo, largo y etéreo,
reconocimiento en uno, vida fértil futura,
un río que corre, por siempre sincero.
En la visión se revelan los misterios del ser,
la pureza descansa en la estirpe leal,
la flor que al mirar transforma la tierra,
la belleza del origen, un florecer inmortal.
¿Quién como Dios? Aquel que se descubre,
en el brillo secreto del linaje vital,
en la flor que crece, en la luz que perdura,
belleza infinita, un milagro ancestral.