Entre suspiros y silencios, mi cuerpo confiesa una verdad ineludible: me estoy muriendo de hambre, mientras el tiempo avanza lentamente.Tres estrofas
Cambiar fondo del poema
Entre suspiros y silencios contengo,
mi cuerpo revela una verdad contundente,
en el eco de un grito hambriento
se pierde el aliento, constantemente.
El reloj, tirano de pasos pausados,
mide el latido de la espera inquieta,
pero el hambre, con dientes afilados,
dibuja su sombra en mi piel secreta.
Atrapado en un tiempo que se extiende,
la noche se vuelve cómplice de mi anhelo,
y en cada respiro, mi alma comprende
que me desvanezco bajo su oscuro velo.