Mi corazón se entrega a la alturaComo una musa vestida de cieloAdornada de claveles y ensueño.La quiero besar en nostálgica desesperación,Y que dormita en el calor de mi ser.Más el viento es un verdugo, que en su andar Errante la lleva limerentemente y se regocija En el vacío en el que la veo tan alta y regia
Cambiar fondo del poema
Mi corazón se entrega a la altura,
como musa de cielos encarnados,
adornada de claveles y ensueño,
con besos que imploran, en sueños dorados.
La deseo en nostálgica desesperación,
habitante ardiente del calor de mi ser,
mas el viento, verdugo de paso errante,
se la lleva, límero, para no volver.
Se regocija en el vacío invisible,
donde su imagen majestuosa perdura,
alta y regia, en un suspenso imposible,
mi anhelo eterno, mi única locura.