Es la Intención infinita aprendiendo a mirarse a sí misma en un espejo de carne y tiempo. Es el Campo Eterno que, cansado de ser solo posibilidad,respira y se hace forma,se hace sombra y luz,se hace tropiezo y canto,para poder saberse, por fin, real. No es un accidente caído del vacío.No es una prueba que manda un juez lejano.Es el latido del Todo queriendo despertar:cada flor que rompe la tierra,cada estrella que enciende su fuego,cada herida que cierra,cada abrazo que une,son los pasos que da el Infinitopara reconocerse en ti. Somos sus ojos cuando abre los párpados,su voz cuando dice "soy",sus manos cuando empieza a crear.Y como todo nacimiento,tiene sus baches, sus miedos, sus silencios…porque es imperfectamente perfecta,como todo lo que crece. La vida no es el viaje de un huésped por un mundo ajeno:es el viaje del mundo mismo, recorriéndose a través de ti.Y cuando entiendes esto,respiras y sabes:No vine a pedir. Vine a ser.No vine a obedecer. Vine a ayudarle a nacer. Y eso… es todo. 🤍🌌
Cambiar fondo del poema
Es la Intención infinita
buscando en la carne su reflejo,
mira el tiempo y se descubre
en el borde del espejo.
El Campo Eterno cansado,
de la sombra quiere salir,
respira y se hace tierra,
se hace flor, se hace sentir.
No es un accidente extraño,
ni un juicio desde el vacío,
es Todo siendo latido,
despertando en su rocío.
Cada estrella que flamea,
cada herida que se cierra,
cada abrazo que conecta,
los pasos del Infinito en la tierra.
Somos sus ojos despiertos,
somos su voz y su creación,
y entre miedos y silencios,
nace nuestra imperfección.
La vida no es un paseo,
sino el recorrido del mundo,
encontrándose a sí mismo
en cada alma, en lo profundo.
Y así, cuando lo comprendas,
respira y siente saber:
No vine aquí a pedir.
Vine aquí a nacer.
Porque en cada flor que germina,
y en cada estrella que arde,
el universo en nosotros camina,
y nosotros somos su parte. 🤍🌌