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Mi corazón se entrega a la altura, hacia una musa vestida de cielo, adornada de claveles y ensueño.La quiero besar en nostálgica desesperación,Y que dormita en el calor de mi ser. Más el viento es un verdugo, que en su andar errante la lleva limerentemente y se regocija en el vacío en el que la veo tan alta y regia. Yo soy tú y tú eres yo, ¿Por qué el mal afán de la extrañeza si soy tanto tú piel como tu corazón? Nos une lo mismo, te separa tu ojo. Permíteme vestirme de nubes la corona, de auroras y luces la piel. Que mis pies sientan que en tu velo vuelo, de honor y gloria como las estrellas de los cielos, y ser tú pupila que ven los jazmines partir en lontananza hacia donde los llevas a subyugarse, dentro de tus porfias incandescentes.

En la altura se entrega mi corazón  
a una musa, vestida de cielo,  
adornada de claveles y sueños,  
ansiada en mi abrazo de loca pasión.  

Dormita en el calor de mi ser,  
mas el viento, verdugo sin compasión,  
la eleva con errante intención,  
regocijándose en su lejana visión.  

Tú eres yo, yo soy tú, ¿qué afán de extrañeza,  
si piel y corazón compartimos así?  
Nos une lo mismo, y solo tu ojo  
nos separa a la vista, eterna tristeza.  

Déjame vestir de nubes la corona,  
de auroras la piel, de luces sin fin,  
que mis pies en tu velo sientan volar  
con honor y gloria, cual estrella en mar.  

Sé tú pupila que ve los jazmines  
partir en lontananza, hacia donde  
subyugados se van en tus porfías,  
incandescentes, eternas, divinas.

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En la altura se entrega mi corazón a una musa, vestida de cielo, adornada de claveles y sueños, ansiada en mi abrazo de loca pasión. Dormita en el calor de mi ser, mas el viento, verdugo sin compasión, la eleva con errante intención, regocijándose en su lejana visión. Tú eres yo, yo soy tú, ¿qué afán de extrañeza, si piel y corazón compartimos así? Nos une lo mismo, y solo tu ojo nos separa a la vista, eterna tristeza. Déjame vestir de nubes la corona, de auroras la piel, de luces sin fin, que mis pies en tu velo sientan volar con honor y gloria, cual estrella en mar. Sé tú pupila que ve los jazmines partir en lontananza, hacia donde subyugados se van en tus porfías, incandescentes, eternas, divinas.