La verdad no necesita permiso, mis palabras no contradicen a Dios, sino al miedo. ¡Te ruego rechaces la antigüedad, la tradición, la fe y la autoridad! ¡Permitámonos comenzar desde cero al dudar de todo lo que asumimos como ya comprobado! El vulgo llama milagros u obras de dios a las obras insólitas de la naturaleza; Y, en parte por devoción, en parte por deseos de oponerse a aquellos que cultivan las ciencias naturales, se gloría de ignorar las causas naturales y sólo quiere oír lo que ignora y, por tanto, lo que más admira.
Cambiar fondo del poema
La verdad nunca pide permiso,
nace libre en su testarudez,
mis palabras desafían al miedo,
Dios en silencio, asiente con decoro.
Rechacemos lo envejecido,
tradiciones de cegadora fe,
autoridades de pasado hueco,
comencemos desde el cero,
en la duda hallaremos luz.
Lo que llaman milagros,
obras de la naturaleza son,
el vulgo ignora, glorifica lo oscuro,
entierran las causas en el olvido,
prefieren lo milagroso a lo que es.
La ciencia ilumina el camino,
la ignorancia teme su resplandor,
quiere lo misterioso, lo admirado,
rechacemos las sombras,
encontraremos el sol al dudar.