Más era sencillo y también lo eres, no importa si partes el mar o si derrumbas el cielo, la gente solo te trata como el montón, pues no hay nada ni nadie especial, solamente se siente de dentro.
Cambiar fondo del poema
En el vasto mundo, simple y llano,
donde el mar se parte y el cielo se abate,
eres como el viento, compañero del grano,
sin alarde ni pena, sin rival que te ate.
No importa el tumulto o la gran hazaña,
la multitud a veces ignora el destello,
porque lo especial no es lo que se engaña,
sino el fuego interno, sereno y bello.
Mírate adentro, ahí nace el resplandor,
más que el mar abierto o el cielo que cae,
un alma sencilla es un poema mayor,
pues lo eterno y puro jamás se desvane.