"Madre, gracias por todo lo que me diste. Mi consejo para ti: No cargues con el peso de lo que no puedes controlar. Busca tu propia paz más allá de las normas o expectativas; tu bienestar es sagrado. No te desgastes tratando de resolver todo, confía en que cada quien sigue su propio camino y tú mereces descansar en el tuyo."
Cambiar fondo del poema
Madre, en tus manos dulces, el mundo hallé,
tesoro inmenso que a diario me das,
en tu mirada, la calma que soñé,
y un consejo imploro, mi voz se alza en paz.
Suelta el peso que no es tuyo llevar,
no luches con sombras que no puedes ver,
la paz es un río que te espera a encontrar,
más allá de normas, más allá del deber.
Tu bienestar es un canto sagrado,
en cada suspiro, un mundo a cuidar;
no desgastes tu ser, por sueños de otro lado,
confía, madre, que cada uno ha de andar.
Descansa, madre, en el abrazo eterno,
que tu camino propio está por florecer,
como en un jardín que al calor de lo interno,
se abre al amor, donde tú has de renacer.