Los días de mi niñezLos días de mi niñez regresan en la memoria,como un murmullo lejano que abraza la soledad,escribiendo con el viento las páginas de una historiadonde la luz del arroyo cantaba a la libertad.Eran mañanas de sol, de patio limpio y florido,donde el tiempo no medía las horas del corazón,un patio lleno de sueños, de risas y de nidos,donde la tarde nacía envuelta en una canción.Los días de mi niñez dejaron huellas profundasen los senderos de tierra que el pie descalzo pisó,bajo la sombra del árbol de ramas veraniegasdonde el primer pensamiento de infancia floreció.Recuerdo aquellas miradas de limpia serenidad,la tibia voz de los suyos al filo del atardecer,cuando la vida era pura sin saber de ansiedady el mundo entero cupo en el marco del ayer.Hoy que los años marchan con su paso pausadoy el tiempo escribe trazos de plata en el andar,los días de mi niñez me guardan lo soñado,como un refugio eterno donde siempre regresar.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Los días de mi niñez regresan en la memoria,
como un murmullo lejano que abraza la soledad,
escribiendo con el viento las páginas de una historia
donde la luz del arroyo cantaba a la libertad.
Eran mañanas de sol, de patio limpio y florido,
donde el tiempo no medía las horas del corazón,
un patio lleno de sueños, de risas y de nidos,
donde la tarde nacía envuelta en una canción.
Los días de mi niñez dejaron huellas profundas
en los senderos de tierra que el pie descalzo pisó,
bajo la sombra del árbol de ramas veraniegas
donde el primer pensamiento de infancia floreció.
Recuerdo aquellas miradas de limpia serenidad,
la tibia voz de los suyos al filo del atardecer,
cuando la vida era pura sin saber de ansiedad
y el mundo entero cupo en el marco del ayer.
Hoy que los años marchan con su paso pausado
y el tiempo escribe trazos de plata en el andar,
los días de mi niñez me guardan lo soñado,
como un refugio eterno donde siempre regresar.