El de la amplitud, se mece en su cariño boreotiene el corazón cálido de un retorno de sueño, cálido y numinoso.En sus ojos la belleza es una reina celestial dentro de su reino, profundo y oscuro como el mar,desde donde se despierta la luz y por donde dormita el Gran orbe.Sueña y acoge los verdes frescos de un amanecer claro y puro, su alma es un castillo donde sus torres besan y se visten de nubes.Una fuente que sus aguas bailan suavemente cantando sus vaséos dulces.
Cambiar fondo del poema
El de la amplitud, mecido en su cariño,
con corazón cálido de ensueño divino,
abriga retornos de un calor numinoso,
donde la dicha es inmenso reposo.
En sus ojos, belleza, reina celestial,
un reino profundo en el oscuro mar,
de donde la luz se despierte brillante,
y el Gran orbe sueñe en canto gigante.
Acoge los verdes de un amanecer,
su alma es castillo donde torres danzan,
besan las nubes en etéreo placer,
bailan aguas en su rítmica balanza.
Fuente que susurra canciones de miel,
donde lo eterno se bebe en su piel.