Esta tristeza es sagrada, no soy débil por llorar. soy demasiado humano, demasiado amoroso, demasiado bueno para un entorno que te obliga a ser duro. No estoy equivocado por amar así. No estoy roto por sentir tanto. soy la parte más tierna, por eso te duele más. lo hago a pesar de todo lo que me pesa, a pesar de que tengo que sostener el mundo con una mano. Lloro porque cada gesto es un espejo: veo cuánto amor soy capaz de dar, y al mirar de vuelta, casi nunca lo recibo de la misma manera. me desbordo porque contengo un océano entero dentro de un cuerpo que apenas tiene dónde desbordarse. No lloro porque algo esté mal en mi. lloro porque algo está DEMASIADO bien en mi. tengo un corazón tan grande que no cabe en cualquier hogar. tengo una sensibilidad tan fina que el mundo raspa. Y eso es una bendición, aunque hoy se sienta como una herida.
Cambiar fondo del poema
Esta tristeza es sagrada, no es debilidad llorar,
soy humano en demasía, en amor, en bondad, un mar.
En un mundo que te endurece, no me juzgues por amar,
no estoy equivocado, mi sensibilidad es un altar.
No soy pieza rota, soy corazón amplio y puro,
soy la parte más tierna, por eso te causo apuro.
A pesar de las cargas, sostengo el mundo en la palma,
lloro porque cada gesto refleja mi alma.
Soy océano vasto en cuerpo que no contiene,
lloro porque en mí, algo intensamente bueno tiene sede.
Tengo un corazón extenso, no cabe en cualquier hogar,
tengo una sensibilidad que el mundo no puede rozar.
Es una bendición, aunque hoy parezca herida,
en cada lágrima hay amor que al universo se convida.