Era pequeña y escapaba de la casa en un día, porque entendí no eran mi familia a pesar de tener, corrí desesperada con las lágrimas en las mejillas, mirando el cielo y preguntándole ¿Por qué me hizo eso? ¿Por qué me abandonaste? Era pequeña y no iba tan lejos, mi padre se apresuró y me cargó de regreso con su molestia y confusión, mientras aún yo lloraba extrañando. Pensaba, el sentimiento más sagrado para mi después del amor, es el gran vértigo en su inmensidad.Es como una adorable melodía inocente, perdida en un mundo vasto e inhóspito que resulta hermosamente inquietante. Y el único pequeño error era ser, en una tierra que todavía aún no era.
Cambiar fondo del poema
Era pequeña, el mundo tan grande,
escapaba con prisa, sin rumbo fijo,
la casa no era mía, ni su calor bendito,
corrí entre lágrimas, enfrentando el aire.
Miré al cielo, mi confidente eterno,
"¿Por qué me hiciste esto, por qué el abandono?"
Pregunté al azul, mi voz un eco,
en busca de respuestas, de aquel lazo roto.
Corriendo no llegué lejos, pequeña,
mi padre, confuso, me alzó de regreso,
entre sollozos de extrañeza y pena,
el vértigo sagrado, un amor sin reflejo.
Una melodía dulce, en mundo gigante,
una inocencia frágil, en tierra extraña,
había un solo error en mi corazón errante,
ser yo misma, donde aún no pertenecía.