La historia comenzó hace 98 años tal día como hoy. Ahí es nada. Una fecha simbólica para todo el rayismo fue este 29 de mayo... de 1924. Un grupo de jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y 16 años, se reunían con personas bastante más adultas y que se hacían llamar la Agrupación Deportiva El Rayo. Esta reunión daría comienzo a la historia de un club que ya cuenta con casi un siglo de vida.Y es que el Rayo Vallecano, equipo de fútbol del barrio de Vallecas, está de aniversario. Y todo, en parte, gracias al empuje de Doña Prudencia Priego, que fundó este humilde club que ha jugado por los campos de toda España pasando por la mayoría de divisiones.Este no es un terreno de juego cualquiera. Es el gran templo del fútbol del barrio. Si lo comparamos con los grandes campos de otros equipos, la mole rayista destaca por sus pequeñas dimensiones. No así la gigante determinación de sus entusiastas seguidores. El tamaño del recinto da muestra de la verdadera esencia de este equipo y de su historia: un humilde club de barrio, que ha pasado por todas las categorías de la Liga, y ha estado a punto de desaparecer. Y sigue.Se fundó, como avanzamos, en 1924, con el nombre de Agrupación Deportiva el Rayo, en el domicilio de doña Prudencia Priego, la viuda del primer presidente del equipo, Julián Huerta. En esos años, el club jugaba en diferentes categorías regionales. El uniforme original, formado por una camiseta y pantalón de color blanco y medias negras, perduró hasta la temporada 1949-1950, cuando el Rayo firmó un acuerdo de colaboración con el Atlético de Madrid. El club rojiblanco cedía entonces a varios jugadores al equipo vallecano, a cambio de que añadiera algo de color rojo a su equipación, y de esta forma dejara de vestirse como el Real Madrid. El Rayo decidió copiar la franja roja del River Plate argentino, convirtiéndose en el primer equipo europeo que añadía este elemento a su equipación.Con el paso de los años, en 1931, se crea la Federación Obrera de Fútbol, en la que participa el equipo vallecano hasta el inicio de la Guerra Civil. En los años cuarenta, comienzan las obras del primer campo, el Rodival, y se cambia el nombre por el de Agrupación Deportiva Rayo Vallecano. Las siglas ADRV forman parte del escudo, y hoy son reivindicadas por gran parte de la afición franjirroja, que las considera un símbolo de la historia del rayismo.Así, con el tiempo, en la temporada de 1948-1949, el Rayo logra el primer ascenso a Tercera División y comienza a vislumbrarse el proyecto de construir un estadio con mayor capacidad, ya que el antiguo Rodival, con un aforo máximo para 3.000 personas, se quedaba pequeño en cada partido. En diciembre de 1956 se inauguraba el Estadio Vallecas, situado en el mismo lugar que ocupa hoy el actual campo. Ese mismo año llegaba el siguiente ascenso para el equipo, esta vez a la Segunda División. Un camino que poco podía haber imaginado Doña Prudencia desde su casa vallecana. Un largo camino de triunfos y amargas derrotas que han forjado el carácter del Rayo. Un espíritu de lucha y superación.
Cambiar fondo del poema
Hace noventa y ocho años, un sueño despertó,
en el barrio de Vallecas, donde el Rayo nació.
Unos jóvenes valientes, con mirada de ilusión,
marcharon con adultos hacia una nueva emoción.
Doña Prudencia Priego, con su visión fundadora,
en su casa humilde, forjó una historia soñadora.
Un club de camiseta blanca y negras medias al correr,
que cambiaría a franjas rojas, como río en su querer.
Pequeño y gran templo, el estadio de la humildad,
con multitudes que vibran, con pasión y lealtad.
Siglas ADRV, tecla de un pasado encendido,
un escudo, un estandarte, en sus corazones prendido.
Desde el Rodival de antaño, un ascenso conquistador,
a los campos de España, con fervor y con ardor.
Triunfos y lágrimas, forjan un carácter sin par,
un rayo de lucha y sueños en el barrio popular.
Hoy celebramos la historia, que hace un siglo comenzó,
del Rayo Vallecano, el equipo que nunca se rindió.
Con pasión en la voz y orgullo en el corazón,
sigamos juntos adelante, en esta centenaria emoción.