Cuando el alma llora, la noche se inclinasobre los sepulcros cubiertos de niebla,y un cuervo desgarra la luna marchitamientras la tristeza mis venas penetra.La muerte murmura detrás de mis sombras.A veces el llanto lo derramamos por dentro…como sangre oscura cayendo al vacío,sin labios que escuchen el frío lamentoni manos que apaguen el eterno rocío.Solo el eco negro responde en silencio.Las velas consumen sus últimos rezos,el viento atraviesa vitrales quebrados,y un ángel de mármol contempla mis huesoscon ojos tan pálidos, tristes y helados.Mi corazón late debajo del polvo.Cuando el alma llora, los muertos despiertan,camina el insomnio descalzo en mi cuarto,las rosas se pudren, las campanas tiemblany el tiempo devora mi nombre en pedazos.La soledad ríe vestida de luto.Yo sigo atrapado en castillos vacíos,bebiendo la sombra de antiguos dolores,oyendo cadenas crujir en pasillosdonde habitan espectros sin dioses ni flores.Y en cada tiniebla… mi alma se desangra.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
Cuando el alma llora, la noche se inclina
sobre los sepulcros cubiertos de niebla,
y un cuervo desgarra la luna marchita
mientras la tristeza mis venas penetra.
La muerte murmura detrás de mis sombras.
A veces el llanto lo derramamos por dentro...
como sangre oscura cayendo al vacío,
sin labios que escuchen el frío lamento
ni manos que apaguen el eterno rocío.
Solo el eco negro responde en silencio.
Las velas consumen sus últimos rezos,
el viento atraviesa vitrales quebrados,
y un ángel de mármol contempla mis huesos
con ojos tan pálidos, tristes y helados.
Mi corazón late debajo del polvo.
Cuando el alma llora, los muertos despiertan,
camina el insomnio descalzo en mi cuarto,
las rosas se pudren, las campanas tiemblan
y el tiempo devora mi nombre en pedazos.
La soledad ríe vestida de luto.
Yo sigo atrapado en castillos vacíos,
bebiendo la sombra de antiguos dolores,
oyendo cadenas crujir en pasillos
donde habitan espectros sin dioses ni flores.
Y en cada tiniebla… mi alma se desangra.