El es un ser absoluto, por tanto no tiene una contraparte que lo contradiga, así el maligno solamente existe en la mente pequeña.
Cambiar fondo del poema
En el vasto silencio, Él es supremo,
sin sombra que hacia el eco se resista,
su esencia es luz y verdad, sin un dilema,
donde la mente frágil al maligno asista.
No hay opuesto que su ser divida,
ni oscuridad que en su dominio persista,
pues el mal, apenas un susurro, se olvida
en el reflejo donde su grandeza conquista.