Hoy tuve una conversación muy corta con alguien, pero, aunque fue breve, resultó profundamente significativa para mí. Aquella charla me hizo comprender muchas situaciones que han ocurrido a lo largo de mi vida y me llevó a recordar unas palabras que alguna vez me dijo alguien: «Yo a cada santo le debo una vela». Con esa expresión quería darme a entender que tenía muchas deudas y compromisos pendientes. Al escucharla, pienso que, de alguna manera, yo también siento que tengo muchas cuentas pendientes con la vida.He llegado a un punto en el que siento que ya no espero demasiado de la vida. Hay días en los que el cansancio, las preocupaciones y todo aquello que llevo dentro pesan demasiado. Sin embargo, todos los días le pido a Dios que me conceda la oportunidad y la fuerza necesarias para saldar, antes de partir algún día de este mundo, todo aquello que considero que debo resolver, reparar o agradecer.Debo reconocer también algo que durante mucho tiempo he guardado en silencio: más de una vez he pensado en quitarme la vida. Es un pensamiento doloroso que aparece cuando siento que ya no puedo más. Pero hasta ahora me he detenido, principalmente por el amor que siento por mi familia y porque sé que mi ausencia dejaría un vacío imposible de llenar.Hoy, después de aquella conversación, comprendí que quizá todavía existen asuntos por resolver, palabras que decir, personas que abrazar y razones para seguir resistiendo. No sé qué traerá el mañana, pero por ahora quiero aferrarme a Dios, a mi familia y a la posibilidad de encontrar un poco de paz en medio de todo lo que estoy viviendo.Agrega a ese texto 120 Palabras mas con la misma idea y que en alguna parte diga todos los días le pido a Dios que ilumine mi camino me me muestre una luz que me guíe y tal vez hoy lo hizo porque lo que yo estoy viviendo no se lo deseo a nadieSeis estrofas de cinco versos
Cambiar fondo del poema
En el silencio de una charla breve,
donde un susurro se volvió canción,
descubrí entre las palabras leves
verdades que despiertan al corazón,
claridad en la confusión.
A cada santo le debo una vela,
y el alma un peso difícil de cargar.
Con un murmullo la vida desvela
la necesidad latente de empezar
a sanar, a resolver y terminar.
Mis cuentas pendientes con el destino,
esperas vacías y sueños por parir,
todos los días le pido a Dios mi camino
iluminar, mostrar luz para seguir,
en cada paso la fortaleza conseguir.
El cansancio me abraza con fuerza,
pero el amor de mi familia es un lazo.
Pensamientos oscuros, una feroz amenaza,
sin embargo, no doy por roto el abrazo,
en ellos encuentro paz y un necesario descanso.
Hoy comprendí en palabras susurradas
que aún me esperan abrazos y razones,
aunque los días traigan nubes cerradas,
la fe me susurra con suaves canciones,
siguiendo la luz entre tensos acordes.
No sé qué traerá el incierto mañana,
ni las sombras disipar puedo ya,
pero aferrado a Dios y a mi hermana
en esta vida busco un resquicio de paz,
una chispa de esperanza que sin querer guardaba.