Reímos al compás del trueno, Sufrimos en la tormenta interior, Y aunque el mundo nos vea de acero, Los metaleros también tenemos corazón.
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En el ritmo del trueno reímos,
bajo cielos que rompen su velo,
somos fieros en la tormenta interior,
mas el mundo nos ve de acero.
Con riffs que en las almas resuenan,
y una fuerza que no lleva freno,
nuestros gritos son cantos de vida,
nuestro espíritu nunca es ajeno.
Aunque el mundo nos forje de hierro,
y las sombras nos cieguen de razón,
en el pecho, guardamos el fuego:
los metaleros también tienen corazón.