Guardé en el pecho un secreto callado,creyendo firme vencer al destino,mas el silencio quedó derrotadocuando tu paso cruzó mi caminoy transformó mi presente nublado.Disculpa el ímpetu de este desvelo,no fue mi plan entregarme al encanto,pero tus ojos abrieron el cieloy hoy el afecto desplaza al quebranto,desvaneciendo cualquier viejo duelo.Ya no pretendo ocultar la verdadni disfrazar lo que el alma sostiene;se fue la sombra de la soledad,esta corriente de luz me encadenay me devuelve la serenidad.Fue de repente que todo cambió,sin previo aviso nació la llama,el corazón sin temor cedió,escucha al viento cómo te llamatras el milagro que nos envolvió.Si he de pedirte perdón alguna vez,sea por verte con tanto anhelo,pues este impulso no tiene vejezy me sostiene volando en tu suelo,rindiendo al fin toda mi sensatez.Cinco estrofas de cinco versos
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Guardé en el pecho un secreto callado,
creyendo firme vencer al destino,
mas el silencio quedó derrotado
cuando tu paso cruzó mi camino
y transformó mi presente nublado.
Disculpa el ímpetu de este desvelo,
no fue mi plan entregarme al encanto,
pero tus ojos abrieron el cielo
y hoy el afecto desplaza al quebranto,
desvaneciendo cualquier viejo duelo.
Ya no pretendo ocultar la verdad
ni disfrazar lo que el alma sostiene;
se fue la sombra de la soledad,
esta corriente de luz me encadena
y me devuelve la serenidad.
Fue de repente que todo cambió,
sin previo aviso nació la llama,
el corazón sin temor cedió,
escucha al viento cómo te llama
tras el milagro que nos envolvió.
Si he de pedirte perdón alguna vez,
sea por verte con tanto anhelo,
pues este impulso no tiene vejez
y me sostiene volando en tu suelo,
rindiendo al fin toda mi sensatez.