No tales mis bosquesCinco estrofas de cinco versos
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No tales mis bosques, mi hogar profundo,
donde el viento susurra su canto fecundo.
Las hojas murmuran secretos del tiempo,
bajo cielos que abrazan mi sueño dentro.
Aquí danza la vida en su ciclo rotundo.
En la sombra serena, hallo mi refugio,
dentro de ramas firmes y musgo puro.
Las raíces se abrazan a la tierra madre,
y se elevan al cielo en mil verdes alardes,
brotando de ensueños en su silente flujo.
El rugir de las aguas que corren cantando,
cuentan historias de un ayer vibrando.
Ecos antiguos en piedra se esconden,
narran la senda de los ancestros donde
mi espíritu libre su destino hallando.
Cada árbol es un guardián del cielo,
sosteniendo memorias en su plácido vuelo.
Amigos del viento, testigos del sol,
pintan sombras que danzan en un único rol,
cubriendo con su manto el bosque entero.
Si cortas mi bosque, el mundo se apaga,
desprendes sus sueños, su vida se larga.
Cada hoja caída es un susurro de adiós,
que lleva en sus venas el eco de su voz,
y su ausencia deja una herida que nunca se sana.